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Nació en Pruchnik (Polonia), el 13 de julio
de 1842. Sexto hijo de una numerosa familia, pronto comprendió la
importancia de una vida honesta y responsable, en la dramática situación
de su patria y del mundo, dividido entre el ateísmo de los más
pobres y el materialismo de los más ricos. Ingresó en la congregación salesiana en Turín (Italia)
e hizo sus votos perpetuos en manos de Don Bosco.
Observando atentamente la orientación de los cambios del mundo entero,
comprendió que el alejamiento de Dios y el abandono a los instintos
provocan daño a las personas, a las familias y a las naciones. Para frenar el avance del ateísmo y para limitar las consecuencias
de la decadencia de las buenas costumbres, se entregó, desarrolló
la actividad catequística y dedicó toda su vida pastoral,
educativa y editorial para incentivar y valorizar la virtud de la templanza
y de la laboriosidad.
En Polonia, organizó casas de educación para la juventud abandonada
y pobre, fundo la sociedad “Templanza y Trabajo” (1897), germen
de la futura congregación religiosa San Miguel Arcángel, constituida
por religiosas, sacerdotes y hermanos laicos y reconocida como parte de
la Familia Salesiana, que hoy continúa haciendo realidad el legado
espiritual de su fundador.
Bronislao murió en Miejsce Piastowe (Polonia) el 29 de enero de 1912.
Fue beatificado el 19 de junio de 2005.
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